LAS ENFERMEDADES DE LA PROSTATA


La próstata puede inflamarse o ser asiento de tumores. Los procesos inflamatorios denominados prostatitis, pueden ser agudos o crónicos.
Los tumores pueden ser benignos (adenoma o hiperplasia benigna de la próstata -HPB) o malignos (cáncer de la próstata- CaP).
Sin ser exclusivos de determinada edad o raza, los procesos inflamatorios son más frecuentes en el hombre joven, los tumores benignos se desarrollan después de los 40 años y los malignos lo hacen más frecuentemente después de los 50.

¿QUE SINTOMAS DA LA PROSTATA CUANDO SE ENFERMA?

La próstata puede estar enferma y no dar ningún síntoma. Pero cuando estos aparecen, ninguno de ellos, es más característico que otro para una enfermedad determinada.
Cuando estos alcanzan cierta magnitud, y son percibidos por el paciente, pueden ser de tipo irritativo y/o obstructivo.
Los síntomas irritativos son subjetivos.
Los síntomas obstructivos son objetivos.
Los primeros solo son percibidos por el que los padece, los segundos pueden ser documentados.

Los síntomas irritativos son:

1- Ardor o dolor durante el inicio, transcurso y/o final de la micción.
2- Sensación imperiosa de orinar (urgencia miccional).
3- Incontinencia de orina por apremio debido a un deseo intenso de micción que no se puede evitar.
4- Mayor frecuencia en las micciones (polaquiuria ).
5- Nicturia o necesidad de interrumpir el sueño nocturno para orinar (polaquiuria nocturna).
6- Sensación de micción incompleta o de vejiga ocupada después de haber terminado una micción.

Los síntomas obstructivos son:

1- Disminución de la fuerza y proyección del chorro miccional.
2- Deformación del chorro miccional.
3- Demora en iniciar una micción.
4- Micción entrecortada.
5- Disuria de repleción o mayor dificultad para iniciar ua micción cuando la vejiga está llena, fenómeno que se atenúa o desaparece después de la primera micción de la jornada.
6- Goteo de orina por la uretra después de terminar una micción.
7- Imposibilidad para orinar (retención completa de orina).
8- Incontinencia de orina por rebosamiento o pérdida de orina que ocurre cuando la cantidad de orina supera la capacidad vesical y vence la resistencia de la uretra.

No necesariamente, los síntomas irritativos siempre se asocian a síntomas obstructivos.
Estos síntomas pueden estar provocados por cualquier enfermedad de la próstata pero también pueden hacerlo otras enfermedades ajenas a ella como:

1- Enfermedades del Sistema Nervioso (cerebro, médula espinal o nervios de la vejiga).
2- Enfermedades Metabólicas (Diabetes, Anemia).
3- Tumores de la Vejiga y/o del recto.
4- Inflamaciones de la Vejiga y/o del recto.

¿CÓMO SE EXAMINA LA PROSTATA?

Cerca del 60% de las enfermedades de la próstata son diagnosticadas a raíz de una entrevista "de control" con el médico general sugerida por el propio paciente. En esta consulta cabe al médico conocer la orientación general propuesta en la actualidad para el diagnóstico precoz de estas enfermedades para ser tratadas o controladas adecuadamente.
Una tercera parte de las veces, una enfermedad prostática se descubre por síntomas irritativos que alteran el confort y la libertad del que los padece.
Solamente una de cada diez consultas se producen por dificultad para orinar.
Las tres enfermedades de la próstata: inflamación, tumor benigno y tumor maligno, pueden estar asociadas en el mismo enfermo y cada una de ellas por separado, pueden dar los mismos síntomas.
Como la próstata es un órgano interno, no puede ser palpada por una palpación del abdomen.
El exámen táctil de la glándula lo hace el médico introduciendo su índice por el ano del paciente y tactando la cara posterior de la próstata a través de la pared del recto.
Esta maniobra le permite conocer el tamaño aproximado de la glándula, su regularidad y su sensibilidad.
Con una buena historia clínica, la investigación de los síntomas y el tacto rectal, el médico puede orientarse acerca del motivo de la consulta pero estos datos son insuficientes para conocer la causa exacta de los síntomas.
Para alcanzar ese objetivo es necesario el auxilio de otros parámetros aportados por los auxiliares del diagnóstico como los análisis de laboratorio, la flujometria miccional, las ecografias y la radiología que le servirán para un diagnóstico de presunción diagnóstica.
En determinadas circunstancias, los datos de presunción diagnóstica ponen el alerta de la posible existencia de un tumor maligno. En esta condición la biopsia de la glándula es el único procedimiento capaz de aclarar la duda.


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