MASA
ANORMAL UROGENITAL EN LA BOLSA ESCROTAL
Las masas anormales observadas en la pared de las bolsas, como aquellas que
se palpan en su contenido, suelen ser descubiertas fácilmente por el propio
paciente.
Las masas anormales del escroto pueden asentar en sus coberturas o en su interior.
Masa anormal descubierta en la cobertura de las bolsas
La piel del escroto puede ser asiento de formaciones anormales de origen epitelial
de carácter inflamatorio o tumoral.
Los
forúnculos y los
abscesos de piel, son procesos inflamatorios
molestos o dolorosos de fácil diagnóstico.
Otras son masas indoloras, de crecimiento lento y asintomático, como los
quistes
sebáceos,
lipomas y
fibromas que deben ser extirpados si muestran
crecimiento rápido o alteran la estética de la zona.
Los cánceres de piel (epitelioma espino y basocelular) pueden iniciarse
como una pequeña lesión atribuida a una escoriación por rascado que se cubre
de costra o se ulcera.
En las lesiones costrosas o ulceradas de evolución tórpida, el diagnóstico se
hace con la biopsia.
Las coberturas del escroto pueden estar comprometidas por procesos inflamatorios
profundos como la tuberculosis del epidídimo que se fistuliza a la piel como
una induración que fija al epidídimo.
Masa anormal descubierta en el contenido de las bolsas
Una masa anormal de origen inexplicado, descubierta por el enfermo en el contenido
de sus bolsas, siempre le preocupa por el temor de tener un cáncer de testículo.
Afortunadamente esta sospecha rara vez se confirma después de un estudio analítico
de todas las posibilidades de causa posible de masa intraescrotal palpable.
El escroto puede aumentar de volumen en forma asimétrica afectando a una sola
bolsa o hacerlo en ambas a la vez.
El hidrocele es un derrame seroso o serohemático que ocupa la
cavidad vaginal que rodea al testículo y al epidídimo.
Si es voluminoso, provoca sensación de pesadez, molestia al caminar y altera
la estética de la bolsa. En esta circunstancia la capa vaginal del testículo,
que limita al derrame seroso, no se puede pellizcar (signo de Sebileau).
En los hidroceles voluminosos, el epidídimo no se puede palpar ni individualizar
del testículo (signo de Chevassu).
Habitualmente el hidrocele aparece sin causa evidente ("idiopático"), pero en
otras, es la consecuencia de un proceso inflamatorio o tumoral del epidídimo,
de la hidátide o del testículo.
El hidrocele "idiopático" aparece en forma lenta sin dar síntomas alarmantes.
En otras ocasiones es consecuente con un tumor, un traumatismo o de una inflamación
del testículo o del epidídimo.
El contenido de un hidrocele "idiopático" es seroso y de color citrino. En esta
condición la transiluminación del escroto permite observar el contenido como
una masa translúcida.
Esta propiedad se pierde si el contenido es sangre (hematocele) como ocurre
en los traumatismos con efracción de la cobertura albugínea del testículo o
en las torsiones de la hidátide de Morgagni.
En ciertos hidroceles crónicos, en las que la vaginal del testículo está fibrosada,
la transiluminacion es negativa.
Formas de hidroceles
La capa vaginal del testículo es el remanente del conducto peritoneo vaginal
que rodea parcialmente al testículo y sus anexos, que lo acompañaron en su descenso
emrionario desde la pared posterior del abdomen hasta el fondo del escroto.
Al término de la gestación, con el testículo ya en el fondo de la bolsa, el
conducto que comunica la cavidad peritoneal con la vaginal del testículo y epidídimo
se cierra.
De esta forma, en el neonato ya se puede palpar el cordón espermático separado
del testículo y a la cavidad serosa que lo cubre, separada de la cavidad peritoneal.
Si esta comunicación persiste, forma un saco herniario capaz de alojar una hernia
intestinal.
Existen muchos
tipos de hidrocele:
1)
El tipo congénito, mantiene su conexión con la cavidad peritoneal.
2)
El tipo infantil, la cavidad vaginal corre dentro del cordón espermático
hasta la mitad del canal inguinal atravesando el conducto
inguinal superficial.
3)
El tipo común, se ubica en el fondo del escroto rodeando al testículo
y al epidídimo no invadiendo al cordón espermático.
4)
El tipo inguinal, ocurre en los testículos mal descendidos y que permanecen
detenidos dentro del canal inguinal.
5)
El tipo enquistado del testículo y epidídimo, es una forma poco frecuente
que se caracteriza por ser un hidrocele tabicado en
múltiples celdas no comunicantes entre sí.
6)
El tipo espermático difuso es una forma rara de hidrocele que
se extiende entre los vasos del cordón espermático sin llegar
a formar una cavidad sacular bien limitada. Esto hace dificultosa la operación
de eversión de la vaginal para disminuir o hacer desaparecer,
con ese método, el derrame seroso del hidrocele.
El tratamiento
Muchos de los hidroceles pequeños evolucionan sin mayores alternativas reabsorbiéndose
espontáneamente con medidas paliativas de reposo y suspensión de la bolsa con
un suspensor deportivo.
Otros van en aumento progresivo y llegan a perturbar la estética. la deambulación
y la actividad sexual.
El tratamiento médico con constrictivos venosos es totalmente inoperante.
Se ha sugerido la aspiración con aguja de su contenido y la inyección de sustancias
escleosantes para adherir las hojas de la vaginal anulando la cavidad vaciada.
Estos procedimientos han sido abandonados por sus malos resultados y las complicaciones
que pueden provocar.
La eversión quirúrgica de la vaginal suele resolver el problema en forma satisfactoria.
Ya que existen diversas formas de hidrocele, cuando se opte por el tratamiento
quirúrgico, debe realizarse una ecografía escrotal para analizar las características
del testículo y epidídimo, el tipo de hidrocele y su posible asociación con
una hernia inguinal.
El absceso del testículo es un proceso infeccioso poco frecuente
del testículo. Puede ocurrir como complicación de una punción, una biopsia o
traumatismo del escroto en pacientes inmunodeprimidos. Se acompaña de un derrame
de la vaginal (hidrocele, piocele o hematocele) que aumenta el volumen y sensibilidad
de las bolsas.
El proceso infeccioso debe ser tratado con orquidectomía y drenaje del lecho
cruento.
Los quistes del epidídimo (únicos o múltiples) son formaciones
quisticas congénitas que asientan sobre el epidídimo. Son fácilmente palpados
por el paciente que los confunde con un tumor de testículo o con un "tercer
testículo". Pueden aumentar el volumen de la bolsa escrotal si son voluminosos
y ser confundidos con un hidrocele.
El diagnóstico se hace en base de la historia clínica, el examen físico y el
auxilio de la ecografía.
El tratamiento es quirúrgico con el destechamiento de los quistes.
Las hidátides, son pequeños restos embrionarios mamelonados, que
están implantados sobre la vaginal del testículo con un delgado pedículo. Si
este se acoda o rota sobre su eje, provoca dolor esquisito y un derrame de la
vaginal (hidrocele).
El diagnóstico se hace en base a la historia clínica, el examen físico y el
auxilio de la ecografía.
El tratamiento es la exploración quirúrgica, y si se confirma la torsión, debe
hacerse la extirpación de la hidátide.
La epididimitis o inflamación del epidídimo, puede aparecer en
forma aguda o establecerse en forma atenuada y crónica.
Frecuentemente la epididimitis se asocia a una prostatitis.
Para que el epidídimo (y el deferente) se inflamen es necesario causas predisponentes
y causas determinantes.
Las causas predisponentes son las que provocan obstrucción o reflujo epididimario.
La causa predisponente más frecuente es la prostatitis (ver prostatitis en este
portal).
Las causas determinantes pueden ser infecciosas o no infecciosas.
Las causas no infecciosas pueden ser irritantes llevados por la orina.
Las causas infecciosas pueden ser bacterianas o no bacterianas.
La epididimitis aguda se inicia en forma unilateral aunque puede
seguir en forma "basculante" pasando al otro epidídimo después que el que ha
iniciado la enfermedad ha evolucionado a la cicatrización.
La epididimitis aguda debe ser diferenciada del varicocele.
La causa más frecuente de una epididimitis aguda puede ser la complicación de
un cateterismo de la uretra o una sonda en permanencia.
El principal síntoma de la epididimitis aguda es la masa palpable y dolorosa
a la altura del epidídimo en el interior del escroto. Se acompaña de postración
y sindrome febril.
La infección puede ser de tipo inespecífico (por bacilo coli, proteus, etc.)
o específico (por tuberculosis, sífilis o brucelosis).
Tratamiento
Frecuentemente las prostatitis agudas cursan con orinas estériles o sin bacteriuria.
En esta condición el empleo de antibióticos no se justifica.
El tratamiento se basa en el reposo absoluto en cama durante quince días.
Este período podrá acortarse con el uso de antiinflamatorios (Indometacina)
y el uso de alfa 1 bloqueantes.
El curso de una epididimitis aguda es alrededor de 8 a 15 días.
El empleo de bolsas con hielo sólo tiene la ventaja de colaborar en la analgesia.
No se ha demostrado que acorte el curso de la inflamación.
Las epididimitis crónicas, pueden ser la evolución de una forma
aguda, o ser una forma atenuada y crónica desde su comienzo.
El enfermo se palpa una tumoración del tamaño de un guisante o carozo de aceituna
que asienta sobre la cabeza y la cola del epidídimo, maniobra que le provoca
dolor.
Frecuentemente el paciente no recuerda haber soportado un cuadro de epididimitis
aguda sino sólo una sensibilidad aumentada del contenido escrotal sin precisar
su exacta localización.
La localización genital de la tuberculosis suele afectar a la próstata y al
epidídimo adoptando una forma de evolución subaguda o crónica.
La epididimitis tuberculosa dejada a su evolución, tiene tendencia a fistulizar
a la pared del escroto, indurando la zona de abocamiento al exterior.
La epididimitis debe ser diferenciada de una orquitis, un tumor del testículo,
una torsión del cordón espermático y de una torsión de una hidátide de Morgagni.
Tratamiento
Las epididimitis crónicas deben ser tratadas en forma conservadora con analgésicos
y antiinflamatorios de acuerdo a la sintomatología.
La orquitis o inflamación del testículo, provoca dolor, fiebre
y aumento del volumen de la gonada pudiendo aumentar el volumen de la bolsa
por la producción de un hidrocele.
La causa más frecuente de orquitis es la debida a la fiebre urliana.
La orquitis debe ser diferenciada de la epididimitis, de la torsión del cordón
espermático y de la trombosis o flebitis del cordón.
El diagnóstico se hace en base a la historia clínica, el examen físico y la
ecografía.
El tratamiento de la orquitis aguda es médico en base al reposo y el empleo
de antiinflamatorios y analgésicos no corticoideos.
La torsión del cordón espermático es una afección de las bolsas
que sorprende al enfermo en pleno estado de buena salud.
Debe ser reconocido lo más precozmente posible.
El dolor de la torsión del cordón espermático no calma con el reposo como sucede
en la epididimitis y la orquitis.
Ante un caso de dolor agudo y tumefacción de una bolsa escrotal, que no calma
con el reposo, debe ser pedida en carácter de urgencia una ecografía y un ecodoppler
vascular del cordón espermático.
Ante la duda, el contenido del escroto debe ser explorado quirúrgicamente y
detorsionado si se comprueba la torsión, antes de la décima hora de evolución,
so pena de necrosis del testículo.
El diagnóstico diferencial de las enfermedades agudas del contenido de la bolsa
escrotal se hace con:
1- una historia clínica completa.
2- un examen fisico prolijo.
3- examenes complementarios de sangre y orina.
3- una ecografía y ecodoppler vascular del cordón espermático.
El tumor del testículo provoca inicialmente un aumento de la sensación
de peso a nivel de la bolsa escrotal.
Habitualmente es descubierto por el propio enfermo cuando se baña e higieniza
sus bolsas.
En otras circunstancias son descubiertos por las metástasis que siembra en los
ganglios profundos del abdomen encontrados en una ecografía fortuita del abdomen
pedida por otros motivos.
El aumento de volumen del testículo puede estar sólo circunscripto a un área
periférica o central de la gonada.
Los procesos que pueden palparse en la superficie del testículo suelen ser confundidos
con una fibrosis de la albugínea y ser dejados a su evolución natural para ser
reconocidos mucho más tarde por su crecimiento anormal.
Diagnóstico
El diagnóstico de orientación de los tumores del testículo se hace con la palpación
que detecta un aumento global o parcial de la masa testicular.
Habitualmente este hallazgo lo hace el propio paciente que la descubre al higienizarse.
Otras veces el tumor se hace evidente por las metástasis ganglionares que disemina
en los ganglios retroperitoneales del abdomen, descubiertas en el abdomen por
una exploración ecográfica fortuita.
El diagnóstico de certeza del tumor de testículo se hace a través de la biopsia
quirúrgica.
Si se sospecha un tumor testicular, antes de proceder a la biopsia, se debe
solicitar, una tomografía axial computarizada de abdomen, una Rx de torax un
espermograma y un dosaje de los marcadores gonadotrofina beta coriónica y alfafetoproteina.
Estos parámetros serán útiles para el diagnóstico y el seguimiento de la enfermedad
luego de la orquidectomía.
El tratamiento inicial de los tumores del testículo, confirmado por la biopsia
por congelación, es la orquidectomía inmediatal.
El seguimiento y tratamiento de los tumores del testículo, depende del tipo
histológico del tumor y del estadío de la enfermedad.
Las masas anormales ubicadas en el propio cordón, pueden ser palpadas
por el propio paciente, por el médico que lo explora o ser descubiertos por
una ecografía fortuita.
Estas masas pueden ser fibromas, lipomas preherniarios, quistes del cordón,
hidrocele de cordón o sarcomas.
El diagnóstico de certeza solo se hace con la exploración quirúrgica y la biopsia.
El varicocele es una ingurgitación de las venas del cordón espermático
que se pone en evidencia en la posición de pie, se intensifica al toser y desaparece
en la posición acostada.
Suele ser causa de esterilidad masculina.
Se ubica electivamente en la bolsa izquierda.
En la posición de pié las venas ingurgitadas del testículo pueden ser vistas
y palpadas como un manojo de lombrices que corren por debajo de la piel escrotal
elongando la bolsa de ese lado (cirsocele). La dilatación venosa es debida a
una incompetencia congénita de las venas espermáticas (varicocele por reflujo)
o a una obstrucción de esas venas antes de desembocar en la vena renal (izq.)
o vena cava (der.).
El varicocele por insuficiencia venosa, desaparece cuando el paciente se pone
en posición horizontal y se mantiene si es debido a una obstrucción de la vena
espermática obstruida por trombosis o a un tumor renal izquierdo.
Cuando el varicocele es voluminoso provoca dolor en la posición de pié y en
los esfuerzos puede ser causa de incapacidad laboral.
La asociación de una hernia inguinal y un varicocele es posible y en ese caso
debe ser tratado quirúrgicamente junto con la hernia.
El diagnóstico diferencial entre hernia con hidrocele e hidrocele con tumor
de testículo o epididimitis debe hacerse con una ecografía en posición acostada
de pié y a la tos para escuchar o registrar el trill del reflujo venoso de los
varicoceles por reflujo y analizar el contenido de un posible saco herniario.
El aumento de volumen global del escroto puede ser debido a procesos
inflamatorios agudos o procesos de evolución crónica:
La gangrena fulminante del escroto es una tumefacción global del
escroto que aparece rápidamente, sin motivo aparente, fuera de toda enfermedad
general o antecedente traumático.
Tiene origen en una infección del pene o prepucio fuera de otra lesión uretral,
que provoca una linfangitis gangrenosa en pacientes inmunodeprimidos.
El tumor urinoso crónico es un proceso de periuretritis de evolución
crónica que ha evolucionado en forma tórpida sin pasar por una forma aguda.
Evoluciona en forma lenta, adherido la uretra bulboperineal y progresando a
la cara posterior del escroto y perineo. Debe ser diferenciado del tumor de
la uretra bulbar y de la tuberculosis uretral.
La elefantiasis del escroto es una afección edematosa crónica
que ocupa todo el escroto, de aparición lenta, sin carácter inflamatorio, elástica
blanda en la posición de reposo y tensa, más tumefacta en la posición de pié.
No provoca dolor aunque causa molestias para la deambulación y la actividad
sexual.
Suele englobar la totalidad de las paredes de la bolsa, pudiendo invadir la
raíz de los muslos y las piernas.
Ese edema difuso no inflamatorio se debe a una obstrucción linfática quirúrgica
o parasitaria.
El estancamiento linfático puede ser debido a una causa quirúrgica como a la
linfadenectomía inguinal y pelviana o a la obstrucción linfática que provocan
los tumores pelvianos extensos.
En algunos lesionados medulares puede observarse un edema escrotal y de ambas
piernas cuyo origen es atribuido a una parálisis neurogénica de los valso linfáticos.
La filarosis es una enfermedad parasitaria que si obstruye el
drenaje linfático del abdomen inferior y de los miembros inferiores, provoca
un edema de esas zonas que no reduce con el reposo.
El flemón escrotal o flemón urinoso difuso, corresponde a un proceso
infeccioso que afecta la piel de las bolsas provocado por un proceso séptico
de origen uretral sin tendencia a la limitación y que conduce a la mortificación
y necrosis extensa de esos tejidos.
Se inicia por el ingreso de gérmenes desde la uretra que progresa a los tejidos
periuretrales perineales a través de una efracción infectada de la mucosa uretral
en pacientes inmunodeprimidos. Frecuentemente está asociado con una estrechez
de la uretra.
Es de comienzo insidioso, espontáneo o a consecuencia de un mal manejo de una
sonda en permanencia o a una maniobra instrumental agresiva y contaminante.
El tratamiento implica la derivación de la orina por una talla vesical, el debridamiento
amplio de los tejidos comprometidos, la hidratación parenteral y el tratamiento
antibiótico correspondiente al cultivo y antibiograma de las secreciones.
MASA ANORMAL VISIBLE O PALPABLE
EN EL PENE
Una masa anormal en el pene puede ser descubierta por el mismo enfermo si asienta
en la piel del órgano, en el glande, en el prepucio, palpada en el cuerpo peneano
o lo deforma cuando entra en erección.
Las masas anormales visibles o palpables del pene son:
- el papiloma venereo
- la papilomatosis gigante
- el cáncer de pene
- el induratio penis o enfermedad de La Peyronie
- el fibrosarcoma y el fibroma del pene
El papiloma del pene, cresta de gallo, "verruga", condiloma o
papiloma venéreo, es un pequeño tumor afrutillado que aparece solitario o más
frecuentemente en grupos asentando en el glande y la piel del prepucio y del
pene.
Son tumores superficiales, visibles a simple vista.
Pueden extenderse sobre el resto de la piel del pene e invadir a la uretra.
Esta entidad forma parte del grupo de enfermedades de transmisión sexual causada
por el
papilomavirus humano (HPV).
Puede adoptar una forma poco visible que da síntomas irritativos cuya identificación
se consigue con la penoscopía.
Estos tumores dan síntomas atenuados de escozor que preocupan al paciente.
Son muy contagiosos a través de la contaminación sexual, coital, vaginal y/o
anal.
No se conoce papilomatosis venérea de la mucosa bucal.
El varón debe hacer el control ginecológico de su esposa o partenaire ya que
la difusión de la enfermedad puede continuar después del control del varón contaminado.
El papiloma es provocado por virus que adoptan diferentes tipos genéticos.
Los tipos 6 y 11 sólo causan lesiones benignas.
Algunos de ellos, como el tipo 16 y 18, son implicados en una capacidad oncogénica
en el desarrollo del cáncer del cuello uterino.
Por esa razón la mujer que ha tenido un contacto sexual con un varón contaminado
debe ser estudiada por el ginecólogo en la pesquisa de alguna lesión del cuello
uterino compatible con HPV.
La papilomatosis gigante (o tumor de Bushke-Loweinstein) es una
forma "florida" de papilomatosis que crece progresivamente sobre el glande y
el pene en forma exuberante.
Tiene una superficie saniosa, puede ser penetrante en los tejidos profundos
y también perforar el prepucio que lo cubre.
Esta enfermedad no es cáncer pero puede asociarse a él.
Toda lesión verrugosa del pene que se ulcera y crece debe ser rápidamente estudiada
con una biopsia a fin de establecer el diagnóstico diferencial con el cáncer
de pene.
El tratamiento de la papilomatosis gigante debe ser encarado en forma
agresiva, con electroresección del tumor hasta la capa albugínea. Los estudios
anatomopatológicos seriados de los trozos resecados permitirán asegurar la ausencia
o la asociación con un carcinoma epidermoideo del pene.
El tratamiento quimioterápico previo puede reducir y aún hacer desaparecer este
tipo de tumor.
El tratamiento combinado de quimioterapia seguida de cirugía de las lesiones
remanentes parece ser una conducta prudente que no desvirtúa la ulterior investigación
anatomopatológica de los focos profundos no accesibles al estudio inicial.
El cáncer de pene puede adoptar una forma papilar y otra úlceropapilar.
El cáncer de pene comienza en la mayoría de los casos como una pequeña ulceración
en el glande y/o el surco balano prepucial o en el prepucio.
Las enfermedades del pene capaces de provocar ulceraciones genitales son:
- Sífilis (chancro duro)
- Herpesvirus (HV)
- Papilomavirus (HPV)
- Chancro blando (chancroide)
- Linfogranuloma venéreo
- Ganuloma inguinal
- Balanitis por candidiasis
- Psoriasis
- Sarna
- Reacciones alérgicas
El cáncer de pene se extiende localmente, creciendo en forma arrepollada o plana,
en cuyo centro se encuentra una úlcera tórpida infectada, discretamente dolorosa
de la que emana un olor fétido.
Frecuentemente esta úlcera esta cubierta por un prepucio fimótico que impide
que la lesión sea descubierta precozmente por un paciente descuidado y poco
higiénico.
Las condiciones predisponentes son: la falta de higiene, la fimosis, la retención
del esmegma, las balanitis y balanopostitis repetidas.
Es posible que la papilomatosis del pene sea un factor etiológico predisponente.
Lesiones no cancerosas de la piel del glande y prepucio, pueden ser factores
predisponentes de riesgo, como:
la leucoplasia,
la eritroplasia
de Queyrat,
la enfermedad de Bowen,
la balanitis xerótica obliterante
y
la papilomatosis venérea florida ( o enfermedad de Busche-Lowenstein).
El cáncer de pene como otras enfermedades erosivas o ulceradas del pene puede
acompañarse con ganglios inguinales agrandados (adenopatías).
Si el cáncer de pene solo afecta al prepucio y al glande, puede dar metástasis
sólo en los ganglios superficiales de la ingle (que son fácilmente palpables
y dolorosos), pero si es más profundo e invade la los cuerpos cavernosos o esponjosos
del pene, también puede dar metástasis en los ganglios linfáticos profundos,
adjuntos a los vasos ilíacos (que son más difíciles de palpar).
El diagnóstico de certeza del cáncer de pene se hace con la biopsia que
establece el tipo de tumor y su grado de infiltración.
El diagnóstico de las adenopatías superficiales se hace con la biopsia
ganglionar una vez completadas 6 semanas de tratamiento con antibióticos y después
de haber extirpado el tumor primitivo peneano.
Si no hay adenopatía palpable, para investigar una ganglio satélite no palpable,
se ha propuesto la inyección de un radiofármaco intralesional y la pesquisa
del ganglio satélite por un analizador geiger dirigido a la zona inguinal e
ilíaca, permite detectar la existencia de adenopatia tumoral.
Si se detecta un ganglio receptor, se debe dirigir a él la biopsia inicial y
si es positivo debe completarse la operación con vaciamiento inguinal superficial.
La existencia de adenopatías profundas son frecuentes en los tumores profundos
y raras en los superficiales.
El tratamiento del cáncer de pene involucra el tratamiento de la lesión
peneana y el tratamiento de las adenopatías.
# Si el paciente se niega a la penectomía, se puede ofrecer: fotocoagulación
con rayos Laser, implante de agujas radioactivas: iridio 192 o cobalto 60.
Los tratamientos no quirúrgicos impiden conocer el grado de infiltración
del tumor, tienen una convalecencia larga y una tasa de recidiva de más del
50%. Estas son razones poderosas para no aconsejarlos.
# Si el tumor es muy extenso o existe infiltración de los planos profundos,
la indicación es: la
penectomía total extrayendo los cuerpos cavernosos
hasta su inserción en las ramas isquiopúbicas y el implante de la uretra al
perineo.
# Si el paciente está libre de tumor a los tres años, el pene y la uretra podrán
ser reconstruidos sobre dos pótesis maneables y la neouretra abocada a la punta
de neofalo.
# La extirpación concomitante de las bolsas y su contenido (testículos) es un
acto controvertido. Ha sido postulado por algunos cirujanos con el objeto de
disminuir la líbido en aquellos pacientes que la conservan, de mal pronóstico
y para evitar las lesiones de piel por contacto de la orina mal proyectada desde
un meato uretral abocado en el perineo.
b)
tratamiento de las adenopatías
# Si no existen adenomegalias o se comprueba adenopatía que retrograda con el
tratamiento antibiótico, la conducta es
espectante con seguimiento periódico.
# la investigación del ganglio satélite impregnado en un radiofármaco inyectado
intralesional permite identificar las adenopatías no palpables.
# en esta condición la biopsia ganglinar debe se hecha para certificar o descartar
la diseminación de la enfermedad.
# Si las adenopatías palpables no retrogradan con el tratamiento antibiótico
o aparecen en el seguimiento, debe hacerse:
biopsia por punción de la adenomegalia.
# Si la biopsia es positiva, debe hacerse:
vaciamiento inguinal superficial
si el tumor extirpado no ha involucrado a la uretra, el cuerpo esponjoso ni
los cuerpos cavernosos (tumores superficiales).
# Pero si el tumor ha involucrado planos profundos, la uretra, cuerpo esponjoso
o cuerpos cavernosos se debe hacer:
linfadenectomía ilioinguinal bilateral
(extirpación de los ganglios linfáticos inguinales superficiales y de la cadena
ilíaca de los dos lados). Si los ganglios profundos tienen metástasis, se debe
indicar quimioterapia sistémica y radioterapia local, ya que el vaciamiento
ganglionar profundo no asegura la esterilidad tumoral futura.
La Induratio Penis, enfermedad de La Peyronie, o pene curvo adquirido
del adulto (>40 años), es una esclerosis circunscripta a la capa albugínea de
los cuerpos cavernosos, de origen desconocido y que es fácilmente palpada por
el paciente.
En su inicio puede causar dolor cuando el pene entra en erección y que lo incurva,
pudiendo dificultar el coito.
Las lesiones cicatriciales de las periuretritis postinfecciosas
o postquirúrgicas del pene son lesiones induradas que se pueden palpar a lo
largo de la uretra bulbar y peneana, que pueden incurvar al pene cuando entra
en erección.
Los fibromas y fibrosarcomas del pene, son tumores del cuerpo
del pene que crecen con borde irregular, duelen espontáneamente y suelen cursar
con impotencia.
Su diagnóstico se hace con el análisis de los antecedentes, el examen físico,
la ecografía y se confirma con la biopsia. Los fibrosarcomas requieren la penectomía
asociada a la quimioterapia.