FIG. 2
HORA
INGESTA LIQUIDA
DIURESIS
PERDIDA DE ORINA
CIRCUNSTANCIA
6 a 8
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
8 a 10
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
10 a 12
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
12 a 14
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
14 a 16
c.c.
c.c.
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E
U
I
16 a 18
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
18 a 20
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
20 a 22
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
22 a 24
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
24 a 2
c.c.
c.c.
c.c.
E
U
I
2 a 4
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E
U
I
4 a 6
c.c.
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E
U
I

PERDIDA DEL CONTROL VESICAL - GUIA PARA ELEGIR UN TRATAMIENTO


La incontinencia es un síntoma y no una enfermedad en si.... pero puede aparecer como manifestación de una enfermedad grave simulando un padecimiento banal, inoportuno o disconfortante.

De cada 100 personas de la población general, 10 tienen problemas para controlar la orina.

Esa proporción se triplica si se considera a personas de más de 60 años de edad. A esa edad las mujeres tienen prevalencia sobre los varones.

Esta condición, llamada incontinencia, afecta a hombres, mujeres y niños de todos los niveles sociales y estilos de vida e impacta de alguna forma en el equilibrio económico de la sociedad.

En Argentina, más de 1.000 millones de dólares por año, están destinados a la asistencia de la población incontinente. Esta cifra corresponde sólo a los gastos requeridos a la provisión de pañales descartables, catéteres para vaciar a la vejiga, desodorantes y lavandería sin contar con los necesarios para el diagnóstico y el tratamiento.

La incontinencia de orina es la pérdida involuntaria de orina por la uretra. Toda pérdida que no se haga por la uretra es una falsa incontinencia o incontinencia extrauretral.

La incontinencia es un síntoma de una condición que puede ser tratada.
El paciente debe saber que si es incontinente o conoce a alguien que tiene ese problema, debe estar informado de cuales pueden ser sus causas y los pasos que debe seguir para corregirla.

Algunas personas hacen que sus vidas no se vean afectadas, pero para otras, el control urinario se ha comprometido en tal forma, que toda su actividad queda sujeta al problema y es común que se sientan avergonzadas o decepcionadas.

Algunas ocultan su preocupación a familiares y amigos así como a su propio médico y se aislan del medio que las rodea, impidiendo toda ayuda.


GLOSARIO PARA EL PACIENTE

1. Riñones:
Retiran los desperdicios de la sangre y los agregan a la orina.

2. Uréteres:
Son dos tubos que conectan los riñones a la vejiga. La orina es transportada desde los riñones hasta la vejiga,  a través de los uréteres.

3. Vejiga:
Es un órgano tipo bolsa que almacena y evacúa la orina.
Está formada por fibras musculares que la rodean como si fuera una cáscara muscular (detrusor).
Durante la continencia la vejiga se deja llenar por la orina que le viene por los uréteres adaptándose a esta con bajas presiones (menos de 20 cm. de H20) hasta llegar a completar su llenado. Esta propiedad se denomina complacencia o adaptabilidad.
Durante este período la vejiga es estable ya que no muestra ninguna contracción anticipada. (Fig. 1).





 

 

 

 

 

 

 





4. Esfínter:

Hay dos esfínteres urinarios. Uno está ubicado en el cuello de la vejiga, es el esfínter vesical o esfínter proximal. El otro rodea a la uretra. Es el esfínter distal o esfínter uretral.
Para que la continencia sea asegurada por los esfínteres, por lo menos uno de ellos debe ser competente aunque el otro no lo sea.
La interrupción voluntaria de una micción se hace con los haces pubouretrales del elevador del ano y no con los esfínteres referidos. Estos son indispensables para la continencia involuntaria y no para las circunstancias de stress como los esfuerzos, la tos o el estornudo.
Para que la vejiga pueda vaciarse completamente el cuello vesical y la uretra deben relajarse en forma oportuna completa y sostenida. (fig. 2).


 

 

 

 

 

 

 

 

5. Uretra:
Es el tubo o conducto que lleva la orina desde la vejiga hacia el exterior. Cuando se orina, la uretra se abre completamente, y la orina fluye al exterior.

6. Incontinencia urinaria:
Es la pérdida involuntaria de orina por la uretra. Cualquier otra pérdida que no se haga por la uretra es una incontinencia extrauretral.
Causas de incontinencia extrauretral son: las fistulas urinarias, la extrofia vesical y el abocamiento ectópico del uréter.


TIPOS DE INCONTINENCIA:

Normalmente la vejiga almacena la orina que es producida continuamente por los riñones hasta que ocurre la oportunidad de orinar.

A veces como resultado de un embarazo, accidentes, de parto, infecciones, algunas enfermedades neurológicas o a consecuencia de algún tipo de cirugía, este complejo proceso se altera y el paciente se moja antes de poder orinar en el momento deseado.

Existen varios tipos de incontinenecia. Cada uno de ellos responde a diferentes tipos de tratamiento.


¿ CUALES SON LAS CAUSAS DE LA INCONTINENCIA DE ORINA ?


La pérdida de orina puede ser debida a causas vesicales y/o uretrales.

La incontinencia ocurre cuando la presión dentro de la vejiga supera a la resistencia de la uretra.

Este síntoma puede sufrirlo cualquier persona de cualquier sexo y edad por causas reversibles o irreversibles que pueden ser tratadas.

Hay cinco formas de incontinencia:

1. Incontinencia de esfuerzo (IOE):

En esta forma de incontinencia, la pérdida de orina ocurre en pequeñas cantidades, al toser, caminar, estornudar, hacer esfuerzos o levantar pesos, en ausencia de cualquier contracción del detrusor.

La pérdida de orina ocurre cuando un esfuerzo aumenta la presión dentro del abdomen que se transmite al interior de la vejiga y la resistencia uretral es vencida.

En un primer tipo de IOE la uretra no puede ser comprimida sobre el piso del abdomen (perineo), porque protruye por el hiato perineal debilitado y escapando a esa influencia se desplaza fuera del abdomen hacia la vagina.

Este tipo de incontinencia es esclusiva del sexo femenino y tiene tratamientos que se orientan a mejorar el sostén del cuello vejical y la uretra, corrigiendo o suplantando la ineficacia del piso pelviano.

Un segundo tipo de IOE es provocada por una causa intrínseca o propia de la uretra: ser demasiado corta y/o tener una pared alterada por denervación que impide la coaptación eficaz de sus paredes.

El tratamiento en este caso puede ser el implante de un esfínter artificial o la confección de una hamaca o sling que aumenten la presión de cierre de la uretra.

Los procedimientos terapéuticos siempre deben comenzar con los de tipo fisiátrico como los ejercicios de contracción de los músculos del piso pelviano, la electroestimulación perineal y los medicamentos como los estrógenos y las drogas músculoestimulantes como los derivados de la efedrina.

Si la IOE es debida a una debilidad perineal puede ser corregida con una operación quirúrgica (cérvico-colpo-suspensión).

Si la IOE es de causa uretral (intrínseca) debe ser tratada con procedimientos que aumetan la presión de cierre de la uretra.

Esto pueden conseguirlo los tratamientos fisiátricos o los quirúrgicos, como las inyecciones de sustancias no absorbibles parauretrales (Teflon, grasa, colágeno o microbalones), el implante de un esfínter artificial o la instalación de un sling o hamaca cérvicouretral.

Ambas causas: por falta de soporte uretral ( genuina) o por incompetencia intrínseca de la uretra, pueden ser exclusivas o estar asociadas en las mujeres, pero en los varones, la incontinencia de esfuerzo siempre es de causa uretral.

2. Incontinencia de urgencia:

Se produce cuando la pérdida de orina ocurre en forma sincrónica con una necesidad urgente de orinar y el escape no puede ser detenido por la voluntad.

En esa circunstancia, la vejiga se vacía total o parcialmente.

En la incontinencia de apremio la vejiga ha perdido la capacidad de acumular la orina hasta un volúmen apropiado y el paciente debe orinar apremiado por un deseo de imperiosidad imposible de reprimir.

Esta condición puede ocurrir por hipercontractilidad del detrusor (inestabilidad motora), por hipersensibilidad vesical (inestabilidad sensitiva), por reducción de la capacidad vesical o por disminución de su adaptabilidad.

Todas estas condiciones pueden aparecer en forma exclusiva o estar asociadas.

La hipersensiblidad de la vejiga puede cursar con incontinencia de apremio o de urgencia, sin que ocurra una contracción anticipada del detrusor o disminución de la adaptabilidad vesical.

Por eso el paciente anticipa la micción para evitar el desagrado del dolor o el ardor.

La incontinencia de apremio no siempre es sinónimo de hiperactividad contractil del detrusor o disminución de la complacencia vesical, ya que también puede ser debida a una hipersensibilidad provocada por una inflamación o un tumor de la vejiga y/o la uretra.

De alli que unificar la denominación de todos estos cuadros como de VEJIGA HIPERACTIVA no es totalmente feliz ya que esa denominación debiera ser empleada sólo para aquellos que tienen hipercontractlidad demostrada y son los únicos que pueden ser tratados con éxito con drogas que controlen la hipercontractilidad (anticolinérgicas, antimuscarínicas, y miorelajantes).

El tratamiento de la incontinencia de urgencia debe ser encarado en base a un correcto diagnóstico fisiopatogénico.

Los tratamientos tienden a atenuar la hipercontractilidad del detrusor, modificar la hipersensibilidad, y/o aumentar la capacidad y complacencia de la vejiga, de acuerdo a que propiedad esté comprometida.

3. Incontinencia por rebosamiento:

Es el desborde de pequeñas cantidades de orina cuando la vejiga está llena.

La incontinencia de orina por rebosamiento o desborde, ocurre cuando el volúmen de la orina dentro de la vejiga es mayor que la capacidad vesical y las presiones intravesicales se igualan y superan a la resistencia de la uretra.

Por los síntomas que presenta puede simular una incontinencia de esfuerzo o una incontinencia de apremio.

La incontinencia es de causa mixta, vesical por la incapacidad de la vejiga para lograr la micción completa y uretral por impedir el vaciamiento adecuado.

El tratamiento propende a conseguir el buen vaciado vesical con cateterismo intermitente, estimular la contractilidad de la musculatura vesical y disminuir la resistencia de la uretra con procedimientos médicos o quirúrgicos.

4. Incontinencia refleja:

Es la pérdida de orina debido a una enfermedad neurológica que altera los mecanismos de continencia.

El deseo miccional puede o no estar alterado.

Este tipo de incontinencia aparece en las lesiones medulares en la enfermedad de Parkinson y en la eclerósis múltiple.

Por causas neurogénicas, la vejiga se contrae en forma inoportuna, inapropiada y generalmente anticipada antes de llegar al volúmen esperado para la edad.

Este tipo de comportamiento caracteriza a la denominada vejiga hiperreflexica o de tipo reflejo.

En las vejigas reflejas, la uretra no se relaja en forma oportuna y sostenida, mientras la vejiga se contrae en forma descontrolada y refleja ocurriendo una dissinergia detrusor / esfínter.

Es esta circunstancia las presiones dentro de la vejiga se elevan por encima de lo normal lo que causa dilatación de las cavidades ureterales y de la pelvis renal desarrollando uronefrosis y propendiendo al reflujo de la orina hacia el riñón.

Los tratamientos se basan en equilibrar los controles nerviosos deteriorados mejorando la capacidad y la estabilidad de la vejiga y la uretra.

Los procedimientos empleados son médicos y/o quirúrgicos.

Las medidas terapéuticas propuestas son: los antimuscarínicos, los anticolinérgicos, los de acción alfa bloqueante y la electroestimulación perineal que propende a la sedación vesical.

5. Incontinencia mixta:

Es la forma de incontinencia en la que se mezclan los síntomas de una incontinencia de esfuerzo con una incontinencia de urgencia.

6. Incontinencia funcional o fisiátrica:

En este tipo de incontinencia no existe ninguna alteración anatómica ni funcional de la vejiga y/o de la uretra.

La incontinencia se debe a la imposibilidad del paciente para alcanzar un baño o recipiente para orinar y moja sus ropas en forma involuntaria.

Este tipo de incontinencia puede aparecer en pacientes obligatoriamente inmovilizados en cama o impedidos fisicamente para caminar.

7. Incontinencia tóxica o medicamentosa:

La intoxicación alcohólica y ciertas drogas que perturban la conciencia o induzcan a un sueño profundo, pueden ser causa de incontinencia.


LOS NIÑOS TAMBIEN PUEDEN SER INCONTINENTES - ENURESIS

Deficiencias de nacimiento:


Algunas malformaciones como la mielodisplasia y las disgenesias del sacro pueden provocar incontinencia urinaria en los niños.

El 90% de los nacidos con espina bífida presenta alguna forma de incontinencia.

El tratamiento de la incontinencia urinaria debido a la espina bífida, depende de la extensión y ubicación de la anormalidad en la médula espinal.

Los proyectos terapéuticos se orientan a aumentar la capacidad y la complacencia vesical manteniendo una presión vesical en el llenado por debajo de los 20 cm. de agua para preservar la función renal.

Si la uretra es competente, la orina será retirada de la vejiga con cateterismo intermitente limpio cada seis horas.

Si la uretra es incompetente, la resistencia deberá ser aumentada con el implante de un esfínter artificial o un sling y la vejiga será vaciada con un plan de cateterismo intermitente.

Los niños que mojan la cama ( enuresis ):

Uno de cada diez niños mayores de cinco años tiene el problema de mojar la cama mientras duerme.

Por lo menos uno de los padres o hermanos de estos niños, frecuentemente son o han sido enuréticos.

Uno de cada cien adolescentes enuréticos mayores de 16 años, siguen siéndolo luego de esa edad.

Además de la vergüenza que sienten estas personas, sus padres también están incómodos con la situación, pero es común que no busquen el consejo médico esperando que el síntoma se revierta espontáneamente o a través de tratamientos irrelevantes o castigos.

Muchos creen que el niño va a superar el problema cuando crezca y/o con la ayuda de un tratamiento psicológico.

Con frecuencia la enuresis revierte espontáneamente antes de que el niño cumpla los diez años de edad.

Si un niño sigue mojando la cama después de los dos años, es necesario hacer un urocultivo y una ecografia renal y vesical (pre y postmicción) para verificar la ausencia de factores de riesgo.

El 80% de los niños enuréticos no tiene anormalidades físicas y pueden se tratados con una combinación de consejos, ejercicios de la vejiga y modificación de hábitos.

Es posible que la causa de este tipo de incontinencia sea una falta de secreción de la hormona antidiurética en los primeros años de la vida.

La falta de esta hormona hace que los riñones secreten la misma cantidad de orina durante el sueño que durante la vigilia.

Cuando la cantidad de hormona aumenta mientras el niño duerme, la enuresis desaparece.

Esto ocurre natural y espontáneamente con el crecimiento.
La hormona antidiurética se presenta en gotas y comprimidos y es fácil de conseguir en cualquier farmacia.

Para ser empleada en enuresis, debe estar indicada por un uropediatra quien analizará la indicación y establecerá la dosis a emplear en cada caso.

En el 20% de los casos, la enuresis es un síntoma de una malformación inaparente del aparato urinario que puede ser evolutiva y alterar la función renal.

Cuando un niño moja su cama, es necesario descartar esta posibilidad.


LA FALTA DE COMPRENSION AL ENFERMO INCONTINENTE

La gente que padece de incontinencia puede sentir que su médico no comprende lo que le está pasando. En verdad hace unos pocos años las causas de incontinencia no se conocían bien y muchas personas eran reacias a confiar estos problemas a extraños.

Actualmente la medicina está mejor informada acerca del diagnóstico y tratamiento de la incontinencia.

Cada vez más, urólogos, ginecólogos y médicos que trabajan con esta patología, desarrollan y emplean medicamentos y técnicas quirúrgicas y no quirúrgicas para tratarla.


DIEZ CONSEJOS PARA EL PACIENTE:


1. Si no ha visitado a un médico por su problema de control urinario, hágalo.

2. Si el médico al que consultó no pareció interesado en estudiar y tratar su incontinencia, busque una segunda     opinión.

3. Averigüe en el hospital más cercano si hay especialistas en incontinencia.

4. Haga una lista de los medicamentos que toma y los tratamientos que sigue.

5. Haga una lista de las operaciones sufridas y la causa por las que fueron realizadas.

6. Durante tres días seguidos mida y anote la cantidad de líquidos que consume.

7. Durante tres días seguidos mida y anote el número de veces que orina y la cantidad aproximada en cada     oportunidad.

8. Lleve a su médico la información registrada durante esos tres días en la planilla que figura en esta página con el     nombre de "cartilla miccional".

9. Si no dispone de una balanza para medir el peso de los apósitos humedecidos ponga la cantidad de ellos que     debe usar durante un dia. Si no usa apósitos, ponga a su juicio si la pérdida es escasa (+), mediana (++) o muy     abundante (+++).

10. Señale en la cartilla el tipo de actividad o circunstancia en la que pierde orina. Si ocurre durante un esfuerzo tilde       E, si ocurre cuando no puede reprimir la pérdida, tilde U. Si ocurre en ambas circunstancias, tilde E y U. Si       ocurre sin causa aparente tilde I.


CARTILLA MICCIONAL confeccionada los dias 1°....../......./.......2°....../......./.......3°......./......./......
Apellido y nombre..................................................................................................................................
Fecha de nacimiento: d. ...........m............................a........................ Dirección..............................................................................................T.E............................................ Ocupación..............................................................................................................................................

Fecha del registro: PRIMER DIA......./.........SEGUNDO DIA......../.........TERCER DIA......../.......











 

 

 

 


¿ QUE EXAMENES SON NECESARIOS PARA HACER EL TRATAMIENTO ?

Muchos fracasos y desilusiones del paciente incontinente se deben a no establecer la causa exacta del problema.
El paciente suele creer que para lograr esto, sólo basta con consultar a un especialista o por el contrario puede pensar que serán necesarios examenes complicados y costosos.

La mayoría de las veces un buen diagnóstico puede hacerse en la primera consulta y es posible iniciar desde ese momento el tratamiento correspondiente.

Los examenes a realizar dependen del tipo de incontinencia.

1- Historia clínica y examen del paciente:
     El enfermo debe relatar a su médico la historia de sus antecedentes, de las enfermedades sufridas y de las      operaciones a que fué sometido antes de ser incontinente.
     El médico hará un examen clínico general, tomará los reflejos, explorará la sensibilidad del cuerpo y observará      como orina invitándolo a interrumpir el chorro mientras lo hace.
     Comprobada la pérdida se observará si esta sucede por la uretra, y si es así, si lo hace durante un esfuerzo, una      imperiosidad o en respuesta refleja a una estimulación cutánea.

2- El examen completo de orina, urocultivo y antibiograma:
     Si su médico comprueba que se trata de una verdadera incontinencia, le pedirá que concurra a una interconsulta      con el especilista en incontinencia munido de una examen completo de orina, urocultivo, conteo de colonias y      antibiograma.

3- El especialista debe conocer si el enfermo es capaz de orinar todo el contenido de la vejiga y si guarda o no      residuo luego de una micción.
     Este dato puede conocerse introduciendo un catéter en la vejiga o con una simple ecografía postmiccional.

4- La ecografía le será solicitada de acuerdo a las circunstancias. La ecografia renal, vesical y prostática pueden      ser otros estudios que el especialista pedirá de acuerdo a la necesidad en cada caso.

5- La uretrocistoscopía es un método que permite observar el interior de la uretra y de la vejiga.
     Habitualmente puede ser hecha en el consultorio con anestesia local y sin molestias para el enfermo. Permite al      especialista analizar si existen patologías agregadas que compliquen o se asocien a la incontinencia.

6- Los estudios radiológicos le serán solicitados de acuerdo a cada circunstancia. El urograma excretor es la      visualización radiográfica de todo su aparato urinario a través de una sustancia inyectada por via endovenosa.
     Este estudio es muy importante en todos aquellos en los que la incontinencia es secundaria a una enfemedad      neurológica o que ha aparecido después de una operación.
     La cistouretrografia permite observar a la vejiga y a la uretra en su comportamiento durante el llenado, durante      los esfuerzos y durante la micción.

7- Los estudios urodinámicos son un conjunto de registros que documentan si existe algún obstáculo para orinar,      miden la capacidad de llenado y vaciado de la vejiga, pudiendo registrar la resistencia de la uretra al escape de la      orina.

La gran mayoria de las veces la confección de una buena historia clínica, un examen físico, un análisis de orina, y la toma de la orina residual, alcanzan para programar un primer tratamiento de prueba.


TIPOS DE AYUDA DISPONIBLES

Se dispone de muchos tipos de tratamiento para las personas incontinentes. Un especialista calificado, puede recomendar el tratamiento apropiado para Ud. después de considerar su caso.


MEDICAMENTOS PARA TRATAR LA INCONTINENCIA

El médico puede recetar medicamentos que ayudarán a ciertas personas. A veces suspenden alguno que está causando el problema.


EJERCICIOS

El hacer ejercicios de retención, a veces le ayudarán a controlar la incontinencia. Sin embargo, los ejercicios no son efectivos en todos los casos.


PROGRAMAS DE ENTRENAMIENTO

El aprendizaje de hábitos para ingerir líquidos y evacuar la vejiga en forma regular ha ayudado a muchas personas incontinentes. Pocos médicos y enfermeras se especilizan en estos programas.
La electroestimulación farádica es utilizada con éxito en ciertos casos de incontinencia de esfuerzo tanto femenina como masculina. Este método propende a fortalecer los músculos perineales deteriorados y a mejorar el soporte de la uretra.


PROTESIS PARA INCONTINENCIA

En la incontinencia de esfuerzo femenina, el auxilio de un soporte intravaginal en forma de una esfera de telgopor (similar a un tampón) sostiene a la uretra y al cuello vesical.
Cuando estas prótesis son bien toleradas por la paciente, logran fortalecer la musculaura del piso pelviano si no están deterioradas por esclerosis o atrofiadas por fibrosis y pueden evitar operaciones a ese nivel.

En el varón y hasta que la continencia se recupere, la orina podrá ser contenida con un clamp peneano que mejore el confort del paciente.

El uso de pañales, apósitos absorbentes y sonda en permanencia son indicaciones excepcionales para los pacientes de ambos sexos que no admitan otra alternativa de tratamiento.


CIRUGIA

A veces el médico recomendará un procedimiento de cirugia que puede ayudar a restablecer la continencia. Con esa finalidad puede recomendar operaciónes que sostengan a la uretra, agranden a la vejiga e implanten un esfínter artificial, confeccionen un sling uretral o inyecten sustancias alrededor de la uretra para aumentar su resistencia.


PARA QUE EL PACIENTE RECUERDE:

Hay ayuda. Busque a un especialista calificado.
También considere la posibilidad de obtener mas información en los centros de consulta para incontinencia.


DIEZ SIGNOS DE ALARMA DE PROBLEMAS VESICALES

1. Pérdida de orina que impide las actividades diarias.
2. Pérdida de orina que provoca vergüenza.
3. Pérdida de orina que comienza o continúa después de una operación.
4. Imposibilidad de orinar, (retención de orina) después de una operación.
5. Orinar más frecuentemente que lo usual sin tener una infección de la vejiga.
6. Necesidad de correr al baño y/o perder orina si no se "llega a tiempo".
7. Dolor relacionado a la acumulación de orina en la vejiga y/o dolor relacionado a la micción.
8. Frecuentes infecciones de la vejiga.
9. Debilidad progresiva del chorro urinario con o sin sensación de vaciado incompleto de la vejiga.
10. Micción anormal o cambios en la misma relacionados con una anormalidad del sistema nervioso ( derrame     cerebral, lesión en la médula, eclerosis múltiple, etc.).

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